!Qué no, he dicho!
Ya me he cansado de estar todo el día, dale que te pego, limpiando, planchando, cocinando y fregando.
¡Total para lo que me lo agradecen¡
A ver si se han pensado que no tengo nada más que hacer.
Anda, anda,...!se acabó¡

No soy perfecto, tengo mis hormas y mis defectos. A veces, cuando camino deprisa, me fatigo y tengo que sentarme. Cuando voy poco a poco, resulta que no llego, pero me gustan mis pies y el paso al que me llevan la mayoría de las veces.
Te pasas media vida en lo alto, creyéndote
que el suelo no existe, subido a tu árbol particular y desde arriba, las cosas
se ven como más lejanas, más descoloridas. Sí, ves el cielo, pero es tan
repetitivo…